• 1 agosto 2021 16:10

El verano hace 100 años

Hispanidad Radio
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El 21 de junio a las 5.32 horas entra el verano. Ese día, el más largo del año, contará con casi 15 horas de sol. El estío durará un total de 93 días y estará hasta el próximo 23 de septiembre.  En este año tan diferente, tan distinto a lo vivido  anteriormente, nos disponemos a vivirlo con la ilusión de volver a la casi normalidad. Mientras, bueno será repasar cómo era  el verano en Huelva hace 100 años.

Antes unas pinceladas a la situación general del país, con problemas interiores y exteriores. Año con violencia anarquista en Barcelona, asesinato del Presidente Dato, la guerra en Marruecos con el desastre de Annual, poniendo en jaque no solo la estrategia española en el Protectorado de Marruecos, sino también al sistema mismo de Restauración canovista, entre otros.

A nivel provincial  esta inestabilidad también era la predominante, vacío político y estructura de poder basado en las influencias personales, siendo el partido conservador la primera fuerza política. En nuestra ciudad la alcaldía recaía en el onubense Antonio Mora Claros,  hombre muy querido y estimado. Durante su mandato fue sustituido el alumbrado público de gas por el eléctrico y se creó el Cuerpo de Bomberos. Ese  año se creaba también el Museo de Bellas Artes.

A nivel de población podemos  citar que la capital contaba con unos 34.160  habitantes según los censos de la época, ganando población según avanzaba el siglo.  En los programas veraniegos  de la época, la nueva ciudad tenía un risueño aspecto, con clima apacible  pues los vientos del Océano neutralizan los rigores del frío y del calor.

En esas fechas la ciudad contaba con varios paseos que eran : La Plaza de la Constitución o de las Monjas, embellecida con bonitos jardines; por la noche suele estar muy animada, merced a su nueva iluminación. Se señala que se está construyendo un templete para la Banda de Música. Otro paseo, es el emplazado en la zona del Puerto,  en la margen misma de la ría del Odiel, extendiéndose desde la población hasta el muelle embarcadero de viajeros y zona del muelle Norte. Otros paseos eran el de Santa Fé, en la parte alta, y más alto aún, fuera del casco, el del Conquero, que conduce a la Ermita de la Virgen de la Cinta.

Los baños más concurridos  eran  el Balneario del Odiel, instalado en la Avenida de la Rábida. Posee restaurante y dato curioso, el servicio de policía en la playa es amplio, siendo absoluta la separación de ambos sexos. Otros baños son los de mar, establecidos en la Playa de Punta Umbría, distante 50 minutos de navegación en la Canoa automóvil Dolores, con viajes diarios de ida y retorno. Otro viaje que recomiendan es a  la Rábida, distante de Huelva tres millas, sobre todo en lancha de vela, si se aprovecha la corriente en su flujo y reflujo.

En el programa oficial de Fiestas   de ese año y dentro del mes de Julio se destaca que desde el día 16 comenzaban las excursiones de recreo a Punta Umbría, en las mismas iban diariamente por la tarde, veinticinco niños y veinticinco niñas, alternando, de las escuelas municipales de la ciudad, según prescripción facultativa y que carecían de medios sus padres. El 25, velada de Santiago en el barrio del Polvorín.  En Agosto, el primer día homenaje a la bandera, para los siguientes días conciertos musicales en el Paseo del Muelle. Por las tardes regatas y cucañas en la ría.  El día 12 celebración  de la fiesta del coso blanco, con carrozas valencianas, organizada por la Industria y comercio local. El 15 verbena de la Asunción y fiestas deportivas organizadas por el Club Recreativo de Huelva. En Septiembre, retreta militar, fiesta de la aviación y el día 6 corrida de toros.  El día 8  inauguración de la Velada de Nuestra Señora de la Cinta, con función religiosa, bailes populares y conciertos de tamborileros.  Algo llamativo, en los alrededores de la ermita se rifaban tres monedas de oro de cinco duros entre las niñas que tengan el nombre de María de la Cinta y asistan al acto. El resto de días, conciertos musicales, elevación de globos, cucañas, corridas de toros y bailes, organizados por los Círculos de Recreo de la ciudad.

Como vemos, nuestros abuelos tenían claro que dentro de lo dura que era la vida a comienzos de  siglo, también sabían divertirse.  Disfrutemos pues, feliz verano.